Jesús Busto, el empleado del Sistema Provincial de Salud (Siprosa) que fue detenido en octubre con un cargamento de 120 kilos de marihuana rompió el silencio y brindó su versión de los hechos.

La Justicia Federal investiga por dos frentes la causa “narcosiprosa”: en Tucumán y en Santiago del Estero.

1- El inicio

En 2019, el fiscal federal I de nuestra provincia, Carlos Brito, inició una investigación en contra de varios empleados del Siprosa que podrían haber constituido una organización narco que se valía de los recursos del Estado para permanecer bajo la sombra. El investigador se basó en la información que un empleado de esa dependencia había proporcionado para sospechar que Miguel “Liro” Andrade, Walter Darío “Hombre Lobo” Cardozo y Rubén “Leke” Suárez serían los líderes de esta asociación ilícita.

La banda, según la acusación que además fue reforzada con informes de la Digedrop, se habría dedicado a comprar marihuana en Corrientes y cocaína en Orán (Salta); habrían utilizado ambulancias para el transporte y distribución de la sustancia y habrían utilizado los galpones del Departamento Operativo Móvil del Siprosa para el acopio.

Brito le solicitó 50 allanamientos al ex juez federal I Daniel Bejas, incluyendo el mencionado predio de Alberti e Italia, pero el magistrado rechazó el pedido e instó a que se profundizara la investigación.

2- La caída

El 26 de octubre en un control caminero de Isca Yacu, localidad de Santiago del Estero, la Policía detuvo a un hombre y a una mujer que transportaban a bordo de un Chevrolet Onix 120 kilos de marihuana.

Los arrestados eran Mónica Mabel Costilla y Jesús Busto, quien trabajaba para el Siprosa en el programa “Tucumán te Cuida”, el cual consistía en desempeñarse en los controles fronterizos durante los meses de mayores restricciones por la pandemia. El cargamento venía hacia nuestra provincia.

Los sospechosos quedaron a disposición de la fiscal Indiana Garzón y del juez Guillermo Molinari. Así en los tribunales federales de la vecina provincia se reflotó la teoría que ponía al Siprosa nuevamente bajo el ojo de la tormenta. Según se cree, los detenidos habrían sido meros transportadores.

3- Rompieron el silencio

Por recomendación de sus abogados, Costilla y Busto se mantuvieron en silencio por varios meses. En marzo se conoció que la mujer había pedido una ampliación de indagatoria en la cual acusó a su compañero de viaje de ser el responsable del cargamento, que habrían conseguido en el pueblo de Quimilí.

Según pudo averiguar LA GACETA, Busto rompió el silencio a mediados de abril. No se conocen los detalles de su declaración, pero trascendió que coincidió sobre el lugar en el que habrían obtenido la marihuana y le endilgó la responsabilidad de la mercancía a Costilla.

Ella contó que Busto le habría ofrecido $ 20.000 para que trajeran en su auto, desde otras provincias, a tucumanos varados durante el cierre de fronteras. Lo harían aprovechando las credenciales de “Tucumán te Cuida” para evitar los controles. Pero al llegar a un campo de Quimilí, en lugar de a una persona, dijo que le cargaron el baúl con las cajas.

La imputada señaló que ante la sospecha de que podía estar colaborando con un delito, se cruzó abruptamente de carril al ver el control para que los uniformados los pararan y requisaran la carga.

4- Apartados

Ante la detención de Busto, que estaba en situación de contratado, el secretario del Siprosa Luis Medina Ruiz informó que se le dio de baja hasta que se esclareciera su situación.

Además, hace unas semanas se confirmó que “Hombre Lobo” Cardozo y “Liro” Andrade fueron cesanteados porque habrían ingresado a la entidad pública falseando documentación. El caso de Suárez quedó en revisión.